Supervisión
Sabemos que el peso del buen funcionamiento del proceso terapéutico recae en la relación que se establece entre el terapeuta y el paciente. Comprobamos también que los profesionales de la salud, de la educación o de la asistencia social logran resultados más satisfactorios cuando establecen el vínculo adecuado con el enfermo, el alumno o el usuario. La actitud y la óptima implicación del profesional son fundamentales para promover la salud, la maduración o la mejora en la calidad de vida.
Desde esta perspectiva, la supervisión se hace necesaria, no sólo para seguir afinando la elaboración de hipótesis diagnósticas y ampliando el abanico de recursos técnicos, sino básicamente para poder mirar y profundizar en aquellos aspectos personales del terapeuta, o del profesional de la relación de ayuda, que obstaculizan la marcha del proceso. La supervisión facilita también el desarrollo de las características del profesional que son -o pueden transformarse en- sus mejores herramientas de intervención.
Supervisión Individual
Para terapeutas y profesionales de la relación de ayuda.
• Horas a concertar.
A cargo de los miembros del equipo
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